En esos 67 metros de pavimento y casas que huelen chistoso, empezaron a fluir recuerdos en mi mientras mis párpados hacían lo que podían para que mis retinas no se derritieran.

Caminando por esa calle me preguntaste "esto durará para siempre?", yo te contesté "sinceramente no lo creo, pero puedo darte mi palabra de que lucharé para que así sea"
Y mientras nos mirábamos a los ojos, acabábamos con ese par de helados de galleta.
Pasaron los años, y pasé más de 100 veces con mi bicicleta roja por esa calle; no pude evitar pararme a ver ese viejo árbol en el que compartimos ese primer beso. Tu preguntabas "ya lo vas a intentar?" y yo contestaba "soy nuevo en esto, y no puedo dejar de temblar".
Y ahora, cada que necesito escapar de la realidad, voy por un helado y me siento debajo de ese viejo árbol en el que compartimos tanta felicidad.
Me gustó DEMASIADO
ResponderEliminar