Así que he aquí la situacion; No me gusta acercarme mucho a las personas, bueno a la mayoría.
Tengo que confesar que simplemente tomo mucho cariño y si pasa cualquier cosa, tiendo a sentirme mal y puras joteces que no tienen nada que ver con un hombresote como yo.
Y no me gusta alejarme, simplemente lo odio. No tengo explicación para eso, pero apuesto que la a la mayoría de la gente le pasa igual.
Te acercas, pasas muchos ratos de diversión, te alejas, y pasas muchos ratos de tristeza... En verdad, creo que no vale la pena.
Dejé de creer en las relaciones. Desgraciadamente así fue, y nunca tuve una como para poder decir que tengo experiencia en eso, pero he tenido un par de anécdotas en las que pude aprender que la relación entre un hombre y una mujer más allá de la amistad, simplemente no funciona.
Aunque claro, no puedo negar el hecho de que a veces, sólo algunas veces, me gustaría saber que se siente ser tan importante para alguien, como parece ser el novio para la novia. Después de leer un par de publicaciones en el facebook de un cuate, me dieron ganas de saber, es todo.
Pero supongo que es una de esas cosas que nunca sabré, no por ahora.
Y ya, eso es todo lo que quería decir.
viernes, 14 de mayo de 2010
lunes, 3 de mayo de 2010
La calle del recuerdo.
El domingo regresaba de misa, y en lo que entraba al callejón que lleva a mi casa, el sol empezó a pegarme en la cara. Hubo un momento en el que sus destellos cerraron mis ojos, pero abrieron mi memoria.
En esos 67 metros de pavimento y casas que huelen chistoso, empezaron a fluir recuerdos en mi mientras mis párpados hacían lo que podían para que mis retinas no se derritieran.

Caminando por esa calle me preguntaste "esto durará para siempre?", yo te contesté "sinceramente no lo creo, pero puedo darte mi palabra de que lucharé para que así sea"
Y mientras nos mirábamos a los ojos, acabábamos con ese par de helados de galleta.
Pasaron los años, y pasé más de 100 veces con mi bicicleta roja por esa calle; no pude evitar pararme a ver ese viejo árbol en el que compartimos ese primer beso. Tu preguntabas "ya lo vas a intentar?" y yo contestaba "soy nuevo en esto, y no puedo dejar de temblar".
Y ahora, cada que necesito escapar de la realidad, voy por un helado y me siento debajo de ese viejo árbol en el que compartimos tanta felicidad.
En esos 67 metros de pavimento y casas que huelen chistoso, empezaron a fluir recuerdos en mi mientras mis párpados hacían lo que podían para que mis retinas no se derritieran.

Caminando por esa calle me preguntaste "esto durará para siempre?", yo te contesté "sinceramente no lo creo, pero puedo darte mi palabra de que lucharé para que así sea"
Y mientras nos mirábamos a los ojos, acabábamos con ese par de helados de galleta.
Pasaron los años, y pasé más de 100 veces con mi bicicleta roja por esa calle; no pude evitar pararme a ver ese viejo árbol en el que compartimos ese primer beso. Tu preguntabas "ya lo vas a intentar?" y yo contestaba "soy nuevo en esto, y no puedo dejar de temblar".
Y ahora, cada que necesito escapar de la realidad, voy por un helado y me siento debajo de ese viejo árbol en el que compartimos tanta felicidad.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)